La Coctelera

Bitácora Americana

Para ir a CiberAmérica

Categoría: crítica

25 Noviembre 2009

La nueva era Obama para América Latina no se ven aún y la pregunta es si habrá novedades o sólo la continuidad observable. Hasta ahora la política ‘hemisférica’ parece más bien ignorar recientes avances y cambios en la región, logrados en el lustro que Estados Unidos estaba profundamente involucrado en sus violentas guerras. Con excepción de avances hacia Cuba – cómo testimonia la extraordinaria respuesta del presidente Obama a las preguntas de Yoani Sánchez - las expectativas de mejores políticas de Estados Unidos para la región tal vez eran más bien imaginarias. Porque,  tras el primer año de gobierno Obama,  un primer balance es  'decepcionante' – como bien observa Marco Aurelio García, asesor del presidente Lula da Silva. Habrá que ver ahora si es que Arturo Valenzuela (discurso ante la OEA) da un nuevo sello acorde a los tiempos a esta decepcionante política hemisférica.

Por un lado está la controversia de las bases militares en Colombia que muestra una política de fuerza que enfrentan a las FARC en un complejo de paramilitarismo y  parapolítica que provoca tensiones entre los poderes del Estado, como en el caso del nombramiento del fiscal general.  También en México, planes de guerra al narcotráfico comportan hasta ahora la extraordinaria violencia de los años recientes - ver entrevista de Carmen Aristegui a embajador Carlos Pascual - YouTube).

Por otro lado – en Honduras - la política exterior de Estados Unidos pasa del apoyo a la resolución de la OEA contra el golpe a apoyar ahora la fórmula utilizada por la derecha hondureña dejando de lado al presidente Zelaya. J.M.Insulza ha calificado la situación hondureña de “golpe correctivo, es decir, “echo a un gobierno, pero llamo a elecciones”. Insulza recordó que este tipo de golpe sucedía en América Latina con anterioridad a los golpes promovidos por la doctrina de ‘seguridad nacional’. Envalentonado por el nuevo apoyo, Roberto Micheletti ahora ha aprovechado para insultar al Secretario General de la OEA. En América Central, golpes triunfan sobre el cambio, titula Tim Padget su reportaje paraTime-CNN.

Cómo en ocasiones anteriores, estos casos ilustran el controvertido rol de Estados Unidos en América Latina y la relativización instrumental de estándares democráticos de su política exterior. Unas elecciones en Honduras de cuestionada legitimidad según muchos gobiernos latinoamericanos; cuentan sin embargo con la aprobación del Departamento de Estado (y de Canadá, México, Colombia y Perú). Criterio instrumental tal vez, como en Afganistán. Allí la re-elección de Hamid Karzai - que se supo fraudulenta - fue finalmente reconocida sin más con una también imaginaria democracia afgana en medio de una prolongada guerra que ya ni siquiera encuentra apoyo claro de la opinión pública norteamericana. Cómo en Colombia también en Afganistán el narcotráfico juega un rol en el conflicto.

Estados Unidos muestra una política exterior compleja – por lo pronto ilegible – hacia América Latina. Y cómo en períodos anteriores, busca y encuentra aliados difíciles – también dispuestos al uso de la fuerza para solucionar conflictos. Un problema más, probablemente, para la posibilidad de integración, debilitada por violencias verbales entre presidentes, tensiones y conflictos fronterizos y por la ubicuidad del tráfico de narcóticos y de armas en las regiones más afectadas. Obama decide asociarse con el derechista presidente Álvaro Uribe –  en un conflicto de guerra interna que ya dio señales de desbordes que involucran la seguridad de sus vecinos. Brasil y Venezuela, por su lado, parecen retribuir el gesto al recibir a Mahmud Ahmadinejad y apoyar en el foro internacional su derecho al uso de energía nuclear para fines pacíficos.

30 Abril 2009

La decisión de la OMS de subir la alerta a 5 significa para los gobiernos cumplir con medidas sanitarias domésticas, no sólo para contener la epidemia en los aeropuertos sino que también para encarar la atención a los casos de infección en el territorio nacional. Lo que en países de  América Latina significa, entre otras medidas, disponer por lo menos de cobertura antiviral. Significa también asegurar que los servicios públicos logren actuar de acuerdo con los requerimientos de una epidemia, es decir, con sentido de urgencia - aún cuando las autoridades dan la impresión de creer, optimistas pero contra las probabilidades, en la posibilidad de poder contener la epidemia en las fronteras.

En los países desarrollados los gobiernos mantienen informada a la población - incluso al parlamento, como en el caso del Reino Unido. Proporcionan información acerca de la cobertura antiviral disponible y sobre las medidas concretas adoptadas - como lo ha hecho, dando el ejemplo, el Presidente Obama hoy en conferencia de prensa. En América Latina, los gobiernos realizan, por lo general, declaraciones de pobre contenido informativo cuyo fin es tranquilizar a la población - en vez de ponerla en guardia.

Consultado acerca de si cerrará la frontera con México por la influenza, el Presidente Obama ha explicado que los expertos le han desaconsejado hacerlo: sería, explicó, cerrar el potrero cuando los caballos ya se han desbandado. Pasó luego a explicar pedagógicamente recomendaciones - desde la más básica como la necesidad del lavado de manos frecuente. Pero también ha señalado que se trata de una cepa nueva y que eso requiere estar atentos a eventualidades. 

Al pasar la alerta a nivel 5, la OMS pone a los gobiernos de la región frente a un gran desafío. Pues en la mayor parte de los casos, las medidas de protección sanitarias estarán a cargo de servicios públicos de salud que en buena parte trabajan off line, aún en la era del papel, sin conexión en redes Internet y que por lo general viven con largas listas de esperas para los casos que salen de la rutina de atención primaria inmediata.

La velocidad con que se ha generado esta epidemia - que ya se ha manifestado con casos en países europeos - pone a prueba la eficacia de los sistemas públicos, la capacidad de los propios gobiernos para reaccionar en forma rápida y pone a prueba - la seguridad sanitaria de la población y la solidaridad de la región en tiempos de influenza.

23 Enero 2009

La economía ha concentrado hoy la atención de la nueva administración norteamericana. El presidente Obama señala a la prensa que recibirá un 'briefing' diario sobre la actividad económica por Lawrence Summers (director of the White House National Economic Council), indicador de la gravedad del asunto. Ha indicado que, además de la creación de empleo (se propone crear unos tres millones de nuevos empleos), el otro asunto grave es la inestabilidad financiera en curso. Por eso adelanta que además del proyecto de plan de recuperación presentará al Congreso un paquete de reformas para asegurar la supervisión, transparencia y rendición de cuentas en el uso de los recursos del plan.Para evitar que las empresas utilicen dichos fondos con fines ajenos a la crisis como ya ha sido detectado ocurrió en casos que obtuvieron recursos del plan Bush.

Pero si bien el presidente Obama subraya que la crisis debe ser enfrentada rápidamente, el nobel Paul Krugman señala hoy en un comentario del discurso inaugural que las medidas propuestas pueden ser insuficientes; su problema es lo convencional del discurso inaugural cuando trata la cuestión económica. Y cotejando las líneas keynesianas del discurso inaugural Krugman titula su comentario ‘Stuck in the Muddle’ (atascado en la confusión). Anota que en el discurso inaugural  Obama disuelve el problema en generalidades que no ayudan a delinear claramente el asunto.

‘Thus, in his speech Mr. Obama attributed the economic crisis in part to “our collective failure to make hard choices and prepare the nation for a new age” — but I have no idea what he meant. This is, first and foremost, a crisis brought on by a runaway financial industry. And if we failed to rein in that industry, it wasn’t because Americans “collectively” refused to make hard choices; the American public had no idea what was going on, and the people who did know what was going on mostly thought deregulation was a great idea.’

Rebate Krugman los términos en que el presidente plantea el tema de las responsabilidades de la crisis. No fue por un fracaso colectivo, como formula Obama, sino que efecto de un descontrolado sector financiero ni tampoco resultó de un rechazo colectivo a tomar decisiones fuertes, como formula Obama, sino que la ciudadanía no tenía idea lo que estaba sucediendo y quienes sí sabían pensaban mayoritariamente que la desregulación era una gran idea.

Considera que la crisis empeora y se hace más difícil de resolver con cada semana que pasa. Que si no se toman medidas drásticas (algunos economistas consideran una nacionalización de la banca), ‘nos podríamos encontrar inmovilizados en la confusión por largo tiempo.

Se trata de un debate decisivo que se prolongará por el año 2009. Probablemente mucho depende de si la ejecución del primer plan Obama  logra detener la caída económica en curso. Pero si la dimensión de la brecha financiera fuese aquella que ve Krugman, ésta  puede ser de tal magnitud que fuerce a repensar medidas extraordinarias.

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